Vía Ferrata en Ribes de Freser, La Roca de la Creu y el Camino equipado del Castell

Como siempre que se construye una vía ferrata, sea quien sea el promotor, se genera cierta controversia, y más, si se hace en un lugar tan característico, casi emblemático podríamos decir, como es la Roca de la Creu en Ribes de Freser , que custodia el núcleo urbano.

Pasado un tiempo desde que la instalaran, aprovechamos una mañana sin planes después de hacer unos encargos por la zona para acercarnos a visitar esta ferrata, y sacar así también el polvo del material, pues hacía muchos años que no hacíamos una vía ferrata.

Ficha de la Ferrata de la Roca de la Creu

  • Actividad: Vía ferrata // Camino Equipado
  • Punto de salida: Plaza del ayuntamiento de Ribes de Freser
  • Población más cercana: Ribes de Freser
  • Distancia: 2,2 quilómetros aprox.
  • Desnivel positivo: 258 metros aprox.
  • Tiempo: 1h58'
  • Dificultad: Moderada/Fácil (K3 y K1 respectivamente)
  • Cartografía/Bibliografía:
    • Puigmal - Vall de Núria - Ulldeter (Ed. Alpina - 1:25.000)
  • Material recomendable: Material básico de autorescate y agua.
Punto de referencia Tiempo parcial Tiempo total km
Pl. Ayuntamiento 00:00 00:00 0
Cartel Ferrata 2' 2' 0,1
Final Ferrata // Inicio Camino 55' 57' 0,44
Fin Camino Equipado 22' 1h19' 0,7
Collado de Retorno 8' 1h27' 0,92
Castell de Segura 3' 1h30' 1,05
Ribes de Freser 28' 1h58' 2'2

Descripción de la ruta

Acceder a esta vía ferrata es terriblemente sencillo de explicar, y esperamos que también de entender, de hecho, llegando al pueblo ya veremos la gran roca con la cruz que la corona.
Situados ante el ayuntamiento de Ribes de Freser, veremos a la derecha de la fachada (entre el ayuntamiento y la iglesia) que suben unas escaleras, las subiremos, y una vez arriba, giraremos a la izquierda, por una calle que se convierte en un callejón sin salida. Al final de este, a mano derecha, suben unas escaleras estrechas, y cuando estas se terminan, nos encontramos con una bifurcación, pero a la derecha, un trozo más arriba veremos el cartel de la vía ferrata.

Nos equiparemos ya delante del cartel, listos para seguir remontando unos metros más y acceder a los primeros escalones de la ferrata de la Roca de la Creu.
La ferrata comienza con algunos resaltes fáciles, que en cierto modo nos servirán de calentamiento por los pequeños desplomes que tiene la ferrata de la Roca de la Creu de Ribes de Freser.

El primer resalte, lo superaremos casi sin darnos cuenta, pues está muy equipado. Nos dejará en una pequeña estructura metálica que sostiene dos luces que iluminan la Roca de la Creu de noche. A partir de aquí, empezaremos a probar el carácter de la ferrata, a veces sobre-equipada, y en otros nos obligará a utilizar la roca, lo que en ningún caso es un inconveniente, más hubiera así!

Seguiremos avanzando hasta la cruz, con poco más que destacar, los dos desplomes que nos esperan por el camino no tienen nada que destacar, en el último, encontraremos una presa típica Fixe de color rojizo. A lo largo del tramo encontraremos numerosos parabolts, sin anilla ni maillons, a tener presente para posibles escapatorias, también superada la presa rojiza, encontraremos una chapa con anilla. Este es un punto a mejorar, doblar estas instalaciones para convertirlas en auténticas escapatorias o puntos desde los que asegurar a los compañeros y compañeras.

Llegados a la cruz, seguiremos un poquito por la cresta para una vez pasada la bandera independentista (en enero de 2020), iniciar un pequeño descenso para poder cruzar un pequeño puente de madera, llamado nepalí, cosa algo extraña.

Continuaremos con una ligera subida seguida de un largo flanqueo con algunas piezas de madera y plataformas que anulan por completo la necesidad de buscar buenas presas para los pies, tampoco hacen ninguna falta, pero entendemos que es para hacer más accesible la ferrata a todos los públicos, incluso aquellos que son poco o nada deportistas.

Seguidamente, una sucesión de muros y pequeños flanqueos donde la piedra a veces da un poco de grima, nos deja en un trozo de cresta hasta llegar a descender un metro escaso para ponernos ya en la última sorpresa de la ferrata, el puente tibetano que la conecta con el camino equipado del Castell de Segura.
Cabe decir que si nos hace grima hacer el puente, la ferrata ofrece la alternativa de evitarlo, pero, si alguna gracia tienen las ferratas, son sus puentes, ¿verdad?

Terminado el puente, podemos devolver en Ribes de Freser (no hemos comprobado el camino) o continuar por el camino equipado del Castell de Segura, un rótulo al final del puente así lo indica.

La ferrata ha sido fácil, y se hace corta, así que, porque no combinarla con el camino, por poco que ofrezca.

Así pues, seguiremos por el camino, nos parece la mejor idea para acabar de rematar la mañana, aunque el camino tiene pocas cosas a destacar.
El camino remonta la cresta con algunas grapas (no demasiadas) y una presa, de nuevo rojiza.

Llegaremos en breve al interés principal del camino, el puente tibetano de unos 20 metros escasos, con una unión de cables a medias. El puente no es muy alto, así que no nos hará temblar las piernas en absoluto! También ofrece la posibilidad de evitarlo, pero vaya, quién querrá?

Seguiremos remontando, y seguiendo unos metros de cresta termina el cable de vida, que devuelve al cabo de una veintena de metros aunque no es muy necesario, pues comienza la última parte del camino equipado, que combina pequeñas trepadas con tramos de caminar por la cresta. Al final, unos cuantos escalones nos dejan al final del camino equipado del Castell de Segura.

Nos des equipamos en pocos minutos, y seguiremos bosque adentro por un camino bien marcado y marcado de azul hasta una collada donde un gran letrero azul nos indica el retorno.
Con todo, ya que somos aquí subiremos hasta encontrar las ruinas del castillo de Segura, poco más que cuatro paredes para aguantar márgenes, un gran bloque de rocas derrumbado y lo que parecen los restos de la cisterna. Cabe decir que el camino para subir al castillo no está demasiado trillado, aunque es tan evidente que no hay que preocuparse por perderse.

El regreso lo haremos deshaciendo el camino hasta la collada, y desde ahí tomar el camino bien marcado y trillado que baja hacia Ribes de Freser.

Así, una vez terminado se puede decir que la vía ferrata de la Roca de la Creu por sí sola se hace demasiado corta, incluso si contamos la combinada con el camino equipado del castillo de Segura. Con todo, es una buena opción si nos encontramos por la zona con unas horas libres sin saber demasiado qué hacer.

Mapa y track para GPS

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Ribes de Freser

La Roca de la Creu identificable en todo momento

Superando el primer y pequeño desplome

El tramo con vistas al pueblo de Ribes de Freser, francamente es corto

Un pequeño tramo de carena supera la cruz de la bandera y el primer puente

El puente de madera

Un largo y fácil flanqueo

Cruzando el puente tibetano final

El camino equipado es poco destacable, si bien es un buen complemento a la vía ferrata

Con toda seguridad, lo mejor del camino equipado es el puente y las vistas

El final del camino es un tramo de cresta donde el cable de vida se convierte en innecesario

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